Nueva Evangelización. Un desafío lleno de dones

Serie de publicaciones sobre la Nueva Evangelización. Su objetivo es señalar qué es necesario conocer, relacionar y llevar a nuestra vida, para empezar a ser un evangelizador en el siglo XXI.

Blog: Divina Proporción. Religión en Libertad

Breve historia de E-vangelizadores en las Redes.


La historia no puede ser muy larga, porque ha pasado poco tiempo desde que iniciamos la andadura. Nos tenemos que remontar al año 2014, cuando la blogosfera empezaba a mostrar serios síntomas de agotamiento. En ese momento, las diferentes sensibilidades eclesiales habían dejado atrás una larga tregua. La paz interna empezaba a resquebrajarse. Muchas personas empezaban a desencantarse de las redes sociales. Sus expectativas no terminaban de alcanzarse, los seguidores eran cada día menos. 

En aquellos tiempos, yo formaba parte de un grupo de blogueros muy implicados en generar presencia cristiana en las redes. Presencia cristiana, que no tenía razón de ser directamente religiosa. El movimiento bloguero católico entendía que en cualquier tema era posible lanzar la semilla del evangelio. El grupo de blogueros estaba compuesto por centenares de blogueros de habla hispana, procedentes de una muchos países. En nuestros blogs tratábamos temas religiosos y también otros temas, como cocina, manualidades, relatos costumbristas, historia, arte, etc. Una de las líneas fundamentales que nos unía era defender a la Iglesia Católica y al Papa, de los ataques que la prensa constantemente desarrollaba. Internamente, fuese cual fuese el movimiento, sensibilidad o tendencia eclesial, nos sentíamos unidos. Éramos parte de una gran orquesta en la que cada uno de nosotros interpretaba la misma obra con su instrumento musical y habilidades personales. Vivimos una unidad sinfónica que nos marcó en muchos sentidos. Desgraciadamente la unidad se resquebrajó cuando los ataques empezaron a producirse desde dentro y hacia dentro de la propia Iglesia. Se empezó a utilizar las formas, costumbres, apariencias y al propio Papa, para enfrentarnos. Esto también sucedió dentro del grupo de blogueros que habíamos formado, lo que nos llevó, por desgracia a separarnos. El grupo de blogueros quedó sin capacidad de generar nuevas iniciativas. La desgana, desencanto y dolor, hicieron imposible retomar el proyecto inicial.

Volvamos a la historia de "E-vangelizadores en las redes". Era la primavera del año 2014. Viendo cómo había cambiado el contexto eclesial, llevaba algún tiempo pensando en la necesidad de potenciar dos elementos dentro del grupo de blogueros: la unidad eclesial y la evangelización. Los primero que vi claro es que nuestra iniciativa debía tomar un sentido positivo y reducir el sentido de "defensa" frente a otros. No veía adecuado atrincherarnos internamente y dedicarnos a generar frentes donde se disputar. ¿Por qué no proponer un lema que nos ayudase a dar este giro positivo? ¿Por qué no hablar de "E-vangelizadores en las redes". Separando la vocal "E", se daba un sentido más computacional a nuestra labor evangelizadora. Indudablemente, los blogs seguirían siendo elementos imprescindibles, pero se unirían otras herramientas sociales que ayudaran a acercanos unos a otros. Sobre todo, tomar conciencia de que las disputas no nos llevarían lejos.

Expresé mi propuesta a un sacerdote amigo, mientras paseábamos por la plaza Largo Argentina de Roma. Estábamos participado en IX Seminario Profesional para las Oficinas de Comunicación de la Iglesia, organizado por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Nos habíamos empapado de discursos de personajes de gran importancia y relevancia eclesial. El seminario consiguió reunir a más de 200 personas, de todo el mundo. Personas interesadas por comunicar a Cristo a través de la Iglesia y por los medios digitales que en ese momento parecían una panacea. Los ponentes principales fueron del nivel de Joaquín Navarro Valls, el Card. Timthy Dolan de Nueva York o el Card. Philippe Barbarin de Lyon. Como comenté en su día en un artículo en catholic.net

El primer plato fuerte que degustamos fue una ponencia del Cardenal Dolan, cuyo título deja claro el contenido que desarrolló: "Necesitamos laicos competentes que representen a la Iglesia". El Card. Dolan con su característico sentido del humor reseñó que: necesitamos " un verdadero sentido de la profesionalidad en todo lo que hacemos" . La "forma de decir algo es tan importante como lo que decimos". Sin lugar a dudas, "no debemos tener nunca miedo de decir la verdad ", incluso en situaciones desagradables para la institución, porque "la gente quiere y espera la transparencia de la Iglesia". "La gente tiene hambre de sentido para su vida".

Concuerdo con lo que expresó el Card. Dolan: laicos al cargo de la comunicación eclesial. Laicos que no tuviéramos miedo de decir la verdad, aunque sea dura y desagradable. Laicos que trabajáramos dentro y fuera de las estructuras eclesiales. Sin duda, no sólo iba a ser necesario poner a valientes y profesionales laicos al cargo de la comunicación institucional. También era imprescindible que los laicos estuviéramos presentes en las redes y que nuestra presencia fuese sinérgica para apoyar a la Iglesia y desarrollar estrategias de e-vangelización.

Ya en esa primavera, el grupo de blogueros ya presentaba problemas: personas que nos dejaban, enfrentamientos internos, desaliento y una terrible sensación de falta de apoyo eclesial. La Iglesia institucional no parecía interesada en darnos un papel en la gran obra de su presencia en el mundo. Simplemente, desconfiaba de nosotros. Ya habían pasado tres años desde el "Vatican Blogger Meeting", donde el Padre Federico Lombardi llegó a decir que éramos "la opinión pública de la Iglesia". Monseñor Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, ya se sorprendía del “lenguaje agresivo” de algunos blogueros. Sin duda, esta agresividad ha sido una de las causas de que, actualmente, las redes se haya convertido en espacios donde se busca el éxito por encima de la veracidad de lo que comenta.

Aparte de las discrepancias internas del grupo de blogueros, hubo otro cambio trascendente: las redes sociales empezaron a cerrar los canales de intercomunicación automática. Se cerraron los canales RSS internos, haciendo muy complicado diseñar herramientas que permitieran unir blogs, cuentas en redes sociales y otras herramientas de comunicación electrónica. Al menos, tuve la gracia de hacerme con un dominio, que es justamente en el que está usted leyendo esta breve historia. www.e-vangelio.org .

Actualmente es casi imposible encontrar a personas dispuestas colaborar de forma gratuita, desinteresada y sin búsqueda de éxito personal, en un proyecto de evangelización en las redes. Las razones de que haya tan pocas personas dispuestas, son muchas y no voy a entrar en ellas. Sería ahondar en el dolor que nos ha separado. Entonces ¿Qué hacer? ¿Tirar la toalla o seguir adelante? 

Decidí seguir adelante, pero sin prisas. No es necesario correr. Dejando pasar tiempo, también es posible ver si existe un verdadero compromiso de colaboración. Vivimos tiempos muy complicados en los que la sociedad está en continua marejada. La Iglesia ya no mira las propuestas innovadoras como oportunidades, sino como fuentes de problemas que hay aminorar en lo posible. Sólo hace falta que vean cómo ha cambiado la estructura comunicativa del mismo estado Vaticano y los problemas a los que se enfrenta la voz eclesial en el día a día.

Estamos en el año 2022. Once años después del Vatican Blogger Meeting y ocho años desde el IX Seminario Profesional para las Oficinas de Comunicación de la Iglesia. La inmensa mayoría de las iniciativas que los laicos pusimos en pie hace diez años han desaparecido. Algunas han mutado, perdiendo mucho de lo que habían conseguido. Las pocas iniciativas e-vangelizadoras que siguen adelante se realizan gracias al compromiso personal e independiente, de quienes las sostienen. ¿Qué hacer? Creo que tenemos que seguir adelante sin mirar atrás, porque nos puede pasar como a la esposa de Lot. Tenemos que tener claro que no somos más que humildes herramientas de Cristo. Ojalá en el futuro se pueda volver edificar algo comunitario que desborde ilusión y esperanza. 

Mientras tanto oremos y cultivemos la humildad, templanza y constancia. Estamos aquí para hacer la Voluntad de Cristo. Nada más.