La estrategia de Emaús

Evangelizar es comunicar el Evangelio y el Evangelio es la Buena Noticia que Cristo nos entrega. ¿Qué es esta Buena Noticia? Podemos ver qué es lo que Cristo comunicó a los discípulos de Emaús y no andaremos lejos de entender. Pero no es lo mismo hablar a quien tiene el corazón abierto a la Palabra que hablar con quienes están cerrados.

Cristo se reprendió muchas veces con quienes vivían sin abrir su corazón a Dios. A los Discípulos de Emaús también les reprendió, pero ellos abrieron su corazón. No dejó de explicar lo que necesitaban:

Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!  ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" 

Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él. (Lc 24, 25-27)

Qué les ofreció Cristo? Entendimiento, sentido. Les dijo que todo y todos tenemos sentido en Él. ¿Sólo eso? Sí, no era necesario mucho más si creían y abrían ser a Dios. Les dijo lo que estos discípulos necesitaban para quitar el ruido de la actualidad de sus pensamientos. Porque este ruido era lo que les cegaba y les impedía ver más allá. 

Fijémonos que no hizo el Señor. Cristo no realizó un show multitudinario, ni generó una representación especial, ni se vistió de otra cosa más que de Sí mismo. ¿Qué hizo? Hablo con ellos y mientas hablaba, los corazones ardían de... ¿Qué hizo que ardiera su ser? La Esperanza, el sentido. El Evangelio saca la desesperación de nuestro corazón y la sustituye por esperanza. La esperanza no se comunica con palabras que se unen al ruido mediático de noticias, acontecimientos, fakes news y shows. Nada de esto es trascendente. Lo trascendente es llenar el vacío de quien siente que todo se hunde. Como le paso al San Pedro cuando intentó andar sobre las aguas y sintió que se hundía.

Esto se puede hacer de muchas formas, pero no es sencillo conseguirlo si mezclamos: liderazgos humanos (influencers), estructuras humanas (torres de babel en forma piramidal), guetos, burbujas sociales, malos modos y el etiquetado a quien no piensa como nosotros.  En cambio, se puede llevar a cabo cuando, simplemente, somos nosotros y nos ofrecemos a quien necesita una palabra de aliento y sentido en su vida. ¡Todo tiene sentido en el Señor, confía en Él! Nada escapa a sus Voluntad. Incluso cuando parezca que todo se derrumba, Dios encuentra en la catástrofe la clave de un nuevo inicio. Es lo que Tolkien llama la eucatástrofe y que supo comunicar con maestría en sus cuentos y novelas.

¿Cuál es la estrategia de Emaús? Justamente lo que hizo Cristo: acercarse a quien se siente abatido y desesperanzado. Escuchar las razones que han dado lugar a la pérdida de la referencia o la esperanza. Cuando ya han contado todo lo que necesitaban contar, llega el momento de señalar que todo y todos tienen sentido en Cristo.

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